Un aula aumentada se define como la combinación de elementos del mundo real con elementos virtuales; hablamos de dicha aula como el uso de un espacio virtual complementario del espacio presencial por parte de los alumnos y los docentes y una propuesta de enseñanza aprendizaje que combine elementos de los dos entornos.
¿Cómo se crea un aula aumentada?
Puede tener múltiples formatos de poca complejidad técnica: un blog, una carpeta compartida en la red de la escuela, un aula virtual, una carpeta en Dropbox, un grupo en una red social, son algunas de las herramientas que un docente puede elegir para generar este espacio de intercambio. Son herramientas fáciles de usar, hay múltiples opciones gratuitas en Internet y los alumnos pueden incluso ayudar en su configuración y mantenimiento. Cualquier entorno puede servir mientras tenga un espacio para publicar materiales y otro de intercambio de mensajes. Entonces cada docente dispone de un aula presencial, un espacio físico de fuerte impronta interpersonal, fijo en el tiempo y en el espacio, y un espacio virtual donde se genera otro tipo de comunicación asincrónica, mediada por tecnologías, fuera del horario de clase y más horizontal.
El aula aumentada amplía los límites físicos de la clase: esta no empieza cuando se encuentran alumno y profesor, sino que hay posibilidades de intercambio permanente. La situación del principio de esta nota podría evitarse porque el profesor podría publicar los materiales en el aula aumentada y pedirles a los chicos que ya los tengan en la clase presencial, o pedirles que los lean en el aula aumentada y no conectarse durante la clase. Además, se genera tráfico de contenidos digitales, nos obliga a trabajar con archivos: las cosas no se dicen, ni se escriben en el pizarrón, se convierten en archivos digitales. ¿Por qué esto es mejor? Los archivos digitales se pueden mejorar, se pueden intercambiar en gran escala, publicar, compartir. No es lo mismo escribir las consignas de un trabajo práctico en el pizarrón, ni entregar la resolución en manuscrito. Tener ambos productos en archivo digital los convierte en objetos de aprendizaje digitales, los jerarquiza y pone a docentes y alumnos en el lugar de productores de contenido.
Asimismo, un aula ampliada inaugura un nuevo espacio comunicativo y de circulación de saberes, que tiene que ver con las formas de consumo de las que los jóvenes están a la vanguardia en sus momentos de ocio: descarga de archivos a demanda; lectura en pantalla, producción y consumo de multimedia, colaboración, redes sociales, etc.
¿Para qué se puede usar un aula aumentada más allá de tener los materiales de la clase?
Por ejemplo, podemos:
- Poner guías de trabajos y de lectura de bibliografía.
- Publicar enlaces y textos con más material de lectura sobre el tema.
- Publicar videos.
- Grabar videos propios con explicaciones.
- Compartir material sobre temas vinculados indirectamente a temas curriculares de las clases presenciales, o de interés general y no obligatorios.
- Consignas para los trabajos prácticos para que estén siempre disponibles.
- Fotografías de los chicos trabajando en el aula.
- Autoevaluaciones o evaluaciones que se corrijan entre el grupo.
- Mensajes.
- Consignas para debatir.
- Contestar preguntas en todo momento en forma unidireccional o alentar las respuestas colaborativas.
- Alentar publicaciones por parte de los alumnos sobre materiales interesantes ligados o no a lo curricular.
La comunicación es multidimensional; el docente es creador de condiciones de posibilidad de circulación de saberes más que transmisor. Puede suceder que en el aula aumentada los alumnos tengan un comportamiento diferente al de la clase, que aquel que no habla en público se anime a participar y genera así más posibilidades que las que solo ocurren en las instituciones educativas.
Bibliografia
SAGOL, C (2013) "Aulas aumentadas, lo mejor de los dos mundos"
https://www.educ.ar/recursos/116227/aulas-aumentadas-lo-mejor-de-los-dos-mundos


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